Tras el anuncio realizado por la ministra de Sanidad de retirar de las escuelas alimentos que perjudiquen la alimentación de los menores –básicamente bollería y golosinas, refrescos y aperitivos salados- para hacer frente a la obesidad infantil, CONCAPA, Confederación Católica de Padres, apuesta por reforzar plantearse como objetivo prioritario la formación de las familias sobre alimentación, algo mucho más efectivo para combatir este problema.
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CONCAPA considera que la recomendación del Consejo Interterritorial de Sanidad sería más efectiva si fuese acompañada de unas directrices claras dirigidas a las familias, industrias alimenticias y empresas de catering apoyando el consumo de la dieta mediterránea.
La obesidad infantil en España no sólo supone un grave riesgo para la salud de los menores sino también un problema nacional de salud que acarrea un gran gasto social, que podría paliarse si se adopta como primera medida la formación y educación de las familias, y se facilitan exigencias claras a la industria alimentaria, de manera que se trabaje en el consumo responsable y en la cultura del ejercicio físico.
CONCAPA considera que se ha de trabajar en un programa global donde se implique la familia, los medios de comunicación, la industria y las diferentes administraciones, ya que hasta ahora el programa Naos ha demostrado su escasa incidencia, precisamente, por no otorgar un papel relevante a las familias a las que apenas se ha considerado para llevarlo a cabo.
CONCAPA apuesta por medidas más consensuadas y elaboradas que son mucho mejor que las frecuentes prohibiciones o alarmas sanitarias injustificadas, -cuyos efectos son escasos y de corta duración- de manera que se genere una mayor cooperación y protagonismo de la sociedad en su conjunto que, en definitiva, es la que tiene que asumirlas y ponerlas en práctica.